miércoles, 27 de julio de 2011

Me siento forra.

Aaaaay! Justo cuando pienso que las cosas se están arreglando al fin (lo digo en general), viene otra cosa que lo arruina. Ya no sé qué hacer, me siento mal, me siento una forra. No creí que esto pudiera llegar a pasar hasta el día en el que me enteré de que había pasado. Pensé que no era en serio, que era algo provisorio, nada que pudiera afectarle en serio. Pero no. Me equivoqué, siempre me equivoco, mejor no pienso nada más y listo ¡Soy una idiotaaaaaaaaa! Pardiez, ¿por qué sigo así? ME TENGO QUE OLVIDAR DEFINITIVAMENTE, NO PUEDO MÁS CON ESTO. En vez de ser algo lindo, algo que la gente disfruta, no, yo sufro por esto. Osea, no es para sufrir, es para soñar, creer en que puede ser posible que pase, pero no. Yo soy la idiota que en vez de soñar se mete en otras cosas y que le sale todo mal, siempre. ¿Por qué tuve que hacerlo TAN público? ¡¿POR QUE?! Si no lo hubiera hecho, nada de esto estaría pasando, aunque quizás no me sentiría del todo bien, pero no tendría en la conciencia que otra persona sufre por mi culpa. No puedo soportarlo, pero tampoco puedo arreglarlo, me da vergüenza. Últimamente suelo ser más directa con algunas cosas, pero la vergüenza la padecemos todos, no importa como sea la persona. Lo haría, pero no me da. Mejor dejarlo así, we, tampoco así como está, arreglarlo pero sin necesidad de que tenga que hablar con esa persona. Suena un poco de forra, pero tengo fe en que se va a solucionar así, sin que me meta en el medio, pero sí colaborando desde afuera. Creo que en cierto punto me fui al carajo.
Sinceramente me puso mal el hecho de que me recordaran el tema, pensé que no pasaría, pero sí. Me hizo sentir muy forra al pensar que si la situación fuera al revéz me sentiría muy mal, creo que nunca me habia sentido tan así. Me tocó fuerte. El martes a la noche me deprimí, llegué a estar 2hs escuchando música depresiva sin parar: los pensamientos me invadían. Llegué a pensar cualquier cosa y, a la vez, mi depresión de ese momento se juntaba con otras cosas que me ponían mal y entonces era peor, no paraba de pensar y pensar en cosas. Llegué al extremo de pensar en que todo esto me iba a deprimir por tanto tiempo que me iba a quedar libre y que nunca más iba a volver a ver a todos mis amigos, a absolutamente nadie. Me sentí muchísimo peor, ya tenía ganas de tirarme por el balcón, pero, de repente, mi celular sonó mientras escuchaba mi canción favorita (EJEM). Primero, cuando vi sonar el teléfono, me puse feliz al saber que era Caro y que ella me podría ayudar a superar mi depresión temprana de ese momento, pero, no. Era Javo en el teléfono, el cual me sorprendió con una pregunta que, después me enteré, grabó (¬¬). Me cortó y me quedé pensando en eso, ¿Para qué sería la pregunta? Tenía que averiguarlo. Entonces, siendo aproximadamente la 1:30am, me dispuse a llamar a la casa de Caro para hacerle algunas preguntas a Javo sobre lo que acababa de pasar, pero no conseguí demasiado. Le pedí que me pase con Caro, hablé un poco con ella y después le pedí que me pase con Kiki. Hablé con ella para que me levantase el ánimo con alguna boludez (como cuando una vez empezó a lavar sus cordones a mano a las 2 de la mañana). Por suerte, logró levantarme un poco el ánimo como para ya no tener ganas de tirarme por el balcón, pero seguía un poco mal. Decidí irme a dormir con el poco ánimo que tenía (ni siquiera usé la computadora esa noche por la depresión) y me dormí al instante porque hacía días que no dormía bien. Ayer me desperté con un gran ánimo y sin acordarme de lo que me había pasado a la noche, pero, al momento de elegir mi vestimenta, descubrí que mi dedo solo señalaba ropa negra y apagada. Ni un solo fucsia se me pasaba por la cabeza. Finalmente, terminé poniéndome una pollera, unas medias negras, unos borcegos negros, una remera negra, un saquito gris y un tapado gris. Sí, muy apagada estaba, bah, estoy. Sinceramente me sorprendí cuando me dí cuenta de esto, de  lo oscura que estaba, de que nunca me había sentido así, que siempre era muy alegre, que usaba colores alegres en mi ropa.
En fin, voy a tratar de olvidarme del tema, o por lo menos no deprimirme por esto. Quizás, lo que tenga que hacer es sólo olvidarme de esa persona por la que alguna vez me morí de amor...



Y en un mar de dudas sigo navegando
Busco las señales de tu corazón
Para llegar a las luces escondidas que tiene tu amor

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